Literatura y periodismo, separados por un lenguaje en común
| La base comunicacional, une al periodismo y la literatura a un origen común |
Oscar Wilde, el muy astuto y sagaz autor irlandés, expresó en algún momento que, “la diferencia entre literatura y periodismo, es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída”; aseveración que pareciera mantener su buena salud y veracidad, aún en nuestros días, puesto que, para bien o para mal, la línea imaginaria que divide a una y el otro, es realmente fina, muy borrosa y fácil de cruzar. En esta, una época donde al parecer, todo el mundo es escritor o periodista, estas diferencias son aún menores, ya que la inmediatez, la brevedad y la masividad del mensaje, privan por ante todo.
El periodismo literario y la literatura periodística como géneros, manejan pisos comunes y elementos compartidos, como el hecho noticioso, las fuentes informativas y el tratamiento de estos ingredientes, en la preparación de la pieza; de allí, que una haya sido alimento de la otra en algún momento de la historia, ya sea, la noticia como fuente de inspiración para el desarrollo de la trama, o la literatura como combustible para el relato periodístico.
La importancia del periodismo en el mundo actual, impide que su papel sea relegado, solo al de figura menor al lado de la literatura, puesto que, y en acuerdo con la frase de Wilde, esta es la forma más leída de expresión escrita, aunque en muchos casos por falta de la delicadeza, la hipérbole o la belleza estilística, que chocan contra su razón práctica y finalidad objetiva, pueda hacerse “ilegible” a ojos de los más puristas.
Géneros y subgéneros pueden tener cabida sin problemas en cualquiera de las dos manifestaciones,enriqueciéndolas y haciéndolas más interesantes para el lector, llevando el mensaje con mayor eficacia al receptor.
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